lunes, 12 de diciembre de 2011

Hielo que quema...


Silencios, necesarios, incómodos, arrasadores, envolventes, mágicos, inevitables. Hay cosas que es mejor no decir dije, y así es como NO las digo... Aunque a veces quisiera gritarlas, pero las circunstancias ameritan callarse a gritos.

Es nuestro estado natural de mayor sigilo, de precaución y resguardo, de necesidad y urgencia, de cobardes injustificados.
Y hoy voy a decir todo lo relacionado con el clima, la vida social, el paisaje desde la ventana, las gotas de lluvia de ayer y hoy, las notas de la facultad, las tristezas del presente…. Pero de lo verdaderamente calcinante no voy a omitir discurso, no fuera que por balbucear de más terminara ocasionando una vista panorámica de una espalda aterrada quemándome los ojos.

El instante es ideal, el humo inevitable ritual…. Ideas, choques, hechos evidentes puestos en confesión, silencio…Chistes, risas, anécdotas, miedos, certezas, silencio….juegos, pactos, nostalgias, blancos, negros, grises, silencio…. Miradas, manos, distancias, cosquillas, realidades, suspiros, silencio….
Hago uso indebido y abusivo de esta herramienta casual, y eso hace que el interior se vuelva un container de ideas con espacio limitado y sin papelera de reciclaje. Solo hay una ruta de escape, e involucra mas ruido que la dinamita al detonar un edificio.

Cuesta tanto eliminar las culpas, demasiado descargar sin importar, mucho más negar, sonreír, reflexionar, amar sin amar. Y entonces imagino días de sincericidio y reacciones positivas a mi verborragia… brazos extendidos, corazones dilatados y palpitantes, pupilas cercanas y empañadas, caras disfrazadas de cereza, días venideros, amaneceres anaranjados, ventanas abiertas de par en par.

Para que mi silencio, que nunca será mas de lo que es, valga la pena, solo hace falta otro silencio (el suyo) y esa mano que se extienda a entrelazar la mía compartiendo lo que las palabras no alcanzarían a expresar pero sin comprometer la realidad, ni pisotear las formalidad.
Es una extraña forma de decir que me importa. Callando.



*08/12/2011 12:20am: […] En tu silencio habita el mío… y en alguna parte de mi cuerpo habito un trozo de tu olor […]

martes, 29 de noviembre de 2011

colmillos de felpa




A veces se presenta como endiosado, en posiciones de batalla al abrir fuego, con el miembro luengo, imponente y descarado, pidiendo a gritos de mirada que tome posesión de mi reino.
Otras se aparece tras la puerta con su masculinidad envuelta para regalo. Demasiado "fácil", demasiado pensado.


No es que no me guste la piel que se ofrenda para mi deleite, pero el cazador no acostumbra a atracarse sin esfuerzos. Mi fusil esta callado, mi red nunca encapsuló sus huesos.

Que no me envicie con la carne servida, que me dé otro poco de algo, un porro, un mate amargo, un wisky, que sé yo; algo mas elaborado.

No es que no quiera una cabalgata húmeda y desaforada por su cintura, hasta que el impacto nos arranque el alarido de "a la carga", pero la batalla pierde su esencia, cuando el contendiente no te apunta con su arma.

Quizás HOY no estoy tan hambrienta, pero mastico y trago. A lo mejor me gustaría desear un poco mas lo que esta servido y emplatado.
Es que pienso que si el venado se entregara con el cuello dislocado y los muslos sazonados, de que le servirían al león las garras y los dientes? La lengua?

y ¿ no es eso al final lo que hacen los bichos en cautiverio?.

Por eso cuando se presenta endiosado, alado, imperfecto, humano; lo devoro, me atraganto, me alimento, me desgarro, me mareo, me confundo, grito, beso, amo; para terminar por opacar la "Satisfacción" al sentir que entre  mis agitaciones placenteras se va lo poco que queda de lo glorioso de la caza. Y quedo con el hocico pintado de rojo banquete, como fiera de zoológico en la jungla de plástico, tras unos barrotes de hierro que, cada día, parecen mas enormes e impenetrables.


28/11/2011 12:30pm: Desidia y envidia. Te miro a vos + me miras = SILENCIO


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