martes, 29 de noviembre de 2011
colmillos de felpa
A veces se presenta como endiosado, en posiciones de batalla al abrir fuego, con el miembro luengo, imponente y descarado, pidiendo a gritos de mirada que tome posesión de mi reino.
Otras se aparece tras la puerta con su masculinidad envuelta para regalo. Demasiado "fácil", demasiado pensado.
No es que no me guste la piel que se ofrenda para mi deleite, pero el cazador no acostumbra a atracarse sin esfuerzos. Mi fusil esta callado, mi red nunca encapsuló sus huesos.
Que no me envicie con la carne servida, que me dé otro poco de algo, un porro, un mate amargo, un wisky, que sé yo; algo mas elaborado.
No es que no quiera una cabalgata húmeda y desaforada por su cintura, hasta que el impacto nos arranque el alarido de "a la carga", pero la batalla pierde su esencia, cuando el contendiente no te apunta con su arma.
Quizás HOY no estoy tan hambrienta, pero mastico y trago. A lo mejor me gustaría desear un poco mas lo que esta servido y emplatado.
Es que pienso que si el venado se entregara con el cuello dislocado y los muslos sazonados, de que le servirían al león las garras y los dientes? La lengua?
y ¿ no es eso al final lo que hacen los bichos en cautiverio?.
Por eso cuando se presenta endiosado, alado, imperfecto, humano; lo devoro, me atraganto, me alimento, me desgarro, me mareo, me confundo, grito, beso, amo; para terminar por opacar la "Satisfacción" al sentir que entre mis agitaciones placenteras se va lo poco que queda de lo glorioso de la caza. Y quedo con el hocico pintado de rojo banquete, como fiera de zoológico en la jungla de plástico, tras unos barrotes de hierro que, cada día, parecen mas enormes e impenetrables.
28/11/2011 12:30pm: Desidia y envidia. Te miro a vos + me miras = SILENCIO
......
Suscribirse a:
Entradas (Atom)