Llega el
momento prefijado
Ese del que
quiero huir.
Juro que
economicé minutos
Y ahora
reclamo lo ahorrado
Pero frenar
el reloj
Es pretender alzar agua
Tan solo
usando las manos.
Sin redoble
de tambores
Se rompe lo
construido
Igual que
tacitas chinas
Que se
resbalan al piso
Cristales sin
compromiso,
Así sos vos
para mí.
Llegas de
repente un día
Pasas sin
pedir permiso
Te adueñas de
mi cordura
Te vas como
quien no vino
Porque infierno conocido
Es mejor que
paraíso.
Te retiras inventando
Y creyéndote
tus dichos
Repitiendo
hasta el hartazgo
Tu fórmula del olvido:
Que vos siempre diste más,
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