domingo, 20 de septiembre de 2020

tinta blanca

Con la humedad de su cuerpo despojó ese día las dudas que me consumían el alma, como arrancando con las manos las malas hierbas de un jardín abandonado hace siglos. Cobijó mis fantasmas bajo la tierra junto con los suyos propios e intentó enseñarme a escribir una historia nueva sobre las páginas manchadas. Antes de ella, solía pensar que si mi vida era un libro, las hojas debían estar teñidas todas de negro y que realmente no importaba que escribiera, pues negro sobre negro no se distingue. Ella me enseñó que se puede redactar con tinta blanca, que el optimismo es a la adversidad lo que el ingenio a un obstáculo.
Hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos. A veces remamos tan duro que por las noches los brazos cansados de nuestras almas ni siquiera se animan a intentar un abrazo. Otras veces las cartas del destino nos tocan "full house", y largamos nuestro anzuelo  tratando de disimular el gesto de triunfo.
 Todas las noches rezamos tácitamente a nuestros múltiples dioses, pidiendo que los vientos contrarios no soplen mas duro de lo que somos capaces de sostener la sonrisa en nuestros labios. Muy pronto el sol nos ilumina de nuevo y nos descubre vueltas a armar. Cada día se construye de a uno, de cero, con la certeza de nada, pero la seguridad indescriptible del todo. Desde que estamos juntas somos así, efímeras pero eternas. 
La miro dormida junto a mi y me doy cuenta de que hay sabiduría que solo la otorga el amor.

1 comentario:

  1. ¿Un texto al año no hace daño? Te falta el del año pasado jaja me encantó volver a leerte :)

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