Resiente el peso de tus pensamientos
Grita en angustia y yo te juro calmaré
La herida abierta de las horas simples
La cruel rutina,
La quietud,
La sed.
Camina al filo de tu decadencia
Llama mi nombre y salvando acudiré
A armar desvelos, anarquía que sana
Las horas muertas,
El frío,
El después.
Y di en voz alta que a veces aún me extrañas,
Que tus manos ingratas agonizan por volver
A fundirse entre mi piel y mis pestañas
Jugar a olvidarme,
Encontrarme,
Perder.
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