A la penumbra se la come el sol
Y se transforma en rio, y desemboca
Por el naciente incierto de tu risa
Por el poniente cruento de tu ahora
Y percibo imprudente que te mece:
Curiosidad, espina que alborota.
E integra y perfecta te entumece
Tú lengua de serpiente y de amapola.
Flotando por el alba entre fantasmas
Tu nombre se me mete por la boca
Y ardiendo en erupción que envalentona
Arranca de mi karma la corona.
La vida danza ancha y soberana
La muerte se pospone triste y rota
Salvaje en los incendios que apacigua
Calmada y cautelosa en la derrota
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